Descarbonización real mediante la sustitución de combustibles.
Entendemos profundamente la preocupación por seguir utilizando recursos del subsuelo, pero para avanzar hacia una economía baja en carbono, debemos priorizar la eliminación de los peores contaminantes: el carbón y el combustóleo. El gas natural permite una reducción drástica y casi inmediata de emisiones al sustituir la generación de electricidad basada en carbón. Para ponerlo en perspectiva, las exportaciones de GNL de EE. UU. en 2023 fueron equivalentes a 1.5 veces la capacidad total de generación de carbón de toda la Unión Europea. Esta capacidad de sustitución es la victoria ambiental más grande que podemos obtener en el corto plazo.
Esta sustitución estratégica no es una promesa para el futuro lejano, sino una solución consciente que está reduciendo la contaminación del aire en este preciso momento. En Estados Unidos, la transición de carbón a gas natural fue el motor principal que permitió la reducción más significativa de emisiones de $CO_{2}$ entre 2005 y 2020. Es un modelo de éxito comprobado que ahora se está exportando al resto del mundo para acelerar la descarbonización global. Al elegir el gas sobre el carbón, estamos tomando una decisión basada en el impacto medible y la urgencia climática.
Alrededor del mundo, el GNL se ha vuelto fundamental para desplazar el consumo de petróleo y carbón. Según el análisis de S&P Global, si las exportaciones estadounidenses se frenan por regulaciones, el vacío energético global no será llenado por renovables en su totalidad, sino que el 85% provendría de combustibles fósiles extranjeros, liderados por el carbón. Esto representaría un retroceso inaceptable para los objetivos climáticos. El GNL nos da la oportunidad de cerrar plantas de carbón de manera permanente hoy mismo.
Por último, esta sustitución ayuda a limpiar la cadena de valor global al ofrecer una alternativa más limpia para la industria pesada y la calefacción. El GNL de EE. UU. satisface necesidades energéticas críticas, como la calefacción de más del 80% de los hogares de la Unión Europea en un año. Al proporcionar una fuente de energía verificable y más limpia, el GNL se convierte en la herramienta principal para derribar la dependencia mundial del carbón. Es una decisión pragmática para proteger nuestro aire y clima mientras las tecnologías del futuro terminan de escalar.
Fuente: S&P Global, Major New US Industry at a Crossroads: A US LNG Impact Study – Phase 1, diciembre 2024.
